Hablar y escribir sobre Rafael Antonio Hernández Salguero “Velorio” es retrocedernos a la historia de nuestra Guatemala. En la década de los cincuenta un patojo de diez años hacia imitaciones de animales y cosas, luego imito personajes, presidentes, políticos, artistas, periodistas, locutores etc. Velorio como cariñosamente le decimos sus parientes y amigos, es un ejemplo de perseverancia.

Siendo un niño criado en la calle, aprendió a vivir con experiencias, algunas gratas y otras un mal recuerdo. Sin embargo, el no oculta su pasado y lo pone como un ejemplo que nos dio nuestra querida y recordada madre. Con la honradez, respeto y buena conducta se llega a ser gente de bien.